Para el desarrollo de este ejercicio he seleccionado el caso nº 4 Situación de riesgo, según el cual, se observa que un alumno presenta cierto aislamiento: tiene solo un amigo, se observa un nivel significativo de rechazos, y existe riesgo de maltrato.
Según el informe de este caso, se da en un grupo con una edad media de 15 años. En general los integrantes del grupo se sienten bien en clase, con amigos. Se valora un nivel medio de conflictos entre compañeros y un nivel medio en cuanto a tranquilidad y orden en la clase. De los 31 alumnos que han contestado al test, 5 destacan con actitud prosocial. Según 3 testigos de la clase, el alumno nº 3 es aislado y/o rechazado, y en alguna ocasión le han insultado o intimidado, le han pegado y/o le han molestado a través de internet o el móvil.
El hecho de que el alumno esté en riesgo potencial de acoso no significa, como vemos, que no se esté iniciando ya, por lo que se deben tomar medidas tanto de tipo preventivo con el grupo clase, como de tipo intervención directa con el alumno en riesgo e investigación y seguimiento para estar alerta ante las posibles situaciones de maltrato que se puedan desarrollar.
Según la configuración del sociograma, se nos muestran una serie de subgrupos que parecen haberse formado en el aula. El alumno nº 3 muestra 13 rechazos y aparece con un marco amarillo que significa potencial acoso. Se encuentra sin embargo en elección recíproca con un alumno que aparece con marco verde (prosocial). Desde el punto de vista organizativo, podría ser adecuado ubicar al alumno cerca de su amigo prosocial y ponerles en contacto así mismo con los otros prosociales, según perfiles o afinidad.
Puede ser bueno realizar un trabajo tutorial con el grupo para crear cohesión social, identificar adecuadamente los roles, establecer normas de convivencia en el aula que sean elaboradas por todos para conseguir su implicación y llevar a cabo actividades que generen espíritu de equipo, implicación en generar una mejor convivencia, en rechazar y combatir cualquier forma de violencia, aceptación y respeto de las diferencias, empatía, habilidades de solución de conflictos, etc.
Desde el punto de vista individual, es necesario trabajar con el alumno en riesgo en dos vías: mejorar su inserción en el grupo a través del desarrollo de habilidades sociales y con la implicación de alumnos pro sociales o equipo de alumnos ayudantes si se utilizan. También en el sentido de fortalecer su capacidad de afrontamiento y desarrollo de actitud asertiva ante los ataques de otros. Es necesario recabar más información sobre el alumno para intentar comprender el origen del rechazo. Puede ser bueno que el tutor mantenga una entrevista con la familia para conocer y ampliar nuestra información y antecedentes.
El tutor puede intercambiar información con el resto del equipo docente para conocer impresiones del clima y roles de la clase, e implicarles en observación y seguimiento de los intercambios que se producen en clase, así como fuera de la clase (patio, comedor, pasillo). Se pueden intentar nombrar algún profesor en concreto que pueda indagar pasando desapercibido.
Si se ha creado en el aula la figura de alumnos ayudantes puede pedírseles que acompañen al alumno en riesgo en los momentos en los que es más habitual que exista maltrato. Se puede implicar también a su amigo. Si no existe esta figura, puede ser bueno utilizar a los alumnos pro sociales para implicarles en el acompañamiento al alumno que lo está pasando mal.
En cualquier caso, y ante cualquier situación de maltrato o abuso observada, tanto por equipo docente como por compañeros que lo puedan atestiguar, se debe aplicar las sanciones correspondientes, según decreto de convivencia o RRI, y buscar la forma de trabajar con estos alumnos para tomar medidas encaminadas a reparar el daño causado.
Una vez puestas en marcha las medidas, se puede volver a pasar el sociograma SOCIESCUELA, para evaluar si el alumno se está integrando adecuadamente en el aula. A través del equipo de alumnos ayudantes y/o alumnos pro sociales se realizará seguimiento del caso. Con el equipo docente a través de las reuniones que se establezca, para conocer impresiones con respecto al clima del aula. Con la familia del alumno en riesgo, para recibir feedback de cómo se siente y si siente que ha mejorado su situación en clase, y que es capaz de manejar asertivamente situaciones conflictivas. Si siente que tiene un grupo de amigos que le apoyan.